lunes, 16 de junio de 2008

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Manuscritos Musicales de Nuestra Independencia

Desde pequeños aprendemos en la escuela a entonar las letras de nuestras canciones patrias y con ellas las biografías de sus históricos autores, así como los acontecimientos previos y posteriores a la gesta que nos otorgo la consolidación como una Nación libre.
Sus autores participes desde distintos puestos y ocupaciones, vertieron su potencial intelectual en el sentido patriótico que les dictaba esa necesidad de exteriorizar sentimientos compartidos con el común denominador de los habitantes de aquel Buenos Aires virreinal.
Así conocemos a Juan Pedro Esnaola, Vicente López y Planes y Blas Parera entre otros que estamparon su sello eterno, en pentagramas musicales que representan un fragmento importantísimo de nuestra historia cultural, pero que de ninguna manera identifican su real inicio, sus comienzos.
Para asombro de muchos tal vez, este relato no resulte novedoso ya que siempre se afirmo no haber quedado registros históricos anteriores a los conocidos, que pudieran demostrar que otros autores dejaran su marca como claros exponentes de un periodo inicial y en pleno desarrollo, lo extraño del caso es que si existen, han aparecido sus registros plasmados en distintos manuscritos musicales que resultaron profundamente estudiados, comparados, peritados y comentados por el mayor de los exponentes etnomusicogicos que dio América Latina, Isabel Aretz; y sin embargo ese verdadero inicio representativo de nuestra cultura musical, continua transitando quien sabe por que, los caminos de la indiferencia.
El hecho es que estos Manuscritos existen, que representan las piezas mas antiguas de nuestra historia, con una diferencia de al menos dos décadas a todo lo conocido de Esnaola y el resto de nuestros músicos y poetas, que sus autores resultaron historiados y hallados a través del revisionismo e investigación realizado por Isabel Aretz, y que sus músicas serán presentadas por primera vez en 180 años para nuestro Bicentenario 2010, como claro tributo a sus nombres hoy desconocidos, que serán inmortalizados junto a sus músicas, en esta apertura de un libro jamás leído.
Esta historia real, no seria tal de no contar con un inicio; y en este inicio no pudiera estar ausente el espíritu emprendedor de un inmigrante de origen español, a quien debemos el descubrimiento y resguardo del origen de nuestra cultura musical. Esta es la historia compartida de Don Manuel Ruibal y nuestra música.

Aproximadamente en el año 1845 llega al país un inmigrante español de nombre Manuel Ruibal, que rápidamente logro adaptarse a los efectos del desarraigo del terruño natural, estableciéndose de manera definitiva, al igual que la mayoría de otros inmigrantes europeos.

Demostrando inquietudes y deseos de progreso, se aboco a estudios en la Facultad de Medicina, recibiéndose de farmacéutico en el año 1875. Practico su profesión y resulto ser el fundador de la Primera Sociedad de Farmacia Nacional Argentina Bonaerense que se instalara entre nosotros.
No obstante su actividad, a la que dedicaba tiempos completos; demostró ser poseedor de un inagotable espíritu emprendedor en su afán de resultar útil al país y a la sociedad que lo había recibido. Esto lo llevo posteriormente a fomentar las industrias rurales, convirtiéndose y trabajando como hacendado en la Provincia de Buenos Aires, logrando destacarse en diferentes exposiciones ganaderas con presentaciones de productos de primer orden.

Esta ultima actividad, lo llevo a la necesidad de viajar al interior del país recorriendo distintas provincias, primordialmente la región cuyana, centro y el litoral argentino, donde rápidamente se convirtió en un personaje reconocido y querido por los habitantes y lugareños de aquellas poblaciones.
Aquí, es donde comienza a tomar curso el descubrimiento de nuestra historia cultural perdida. La actividad relacionada con sus viajes, le permitió desarrollar una dualidad de funciones, la tarea propia de su trabajo en primera instancia, y la practica de su afición personal en segunda; "adquirir músicas e instrumentos musicales antiguos".

Al respecto de su afición, durante sus primarios viajes por el interior del país, recorría negocios y casas particulares por derivación de aquellos, interesado en adquirir los instrumentos musicales, convirtiéndose en un coleccionista y conocedor destacado. Tan activa resulto su actividad en este sentido, que tiempos mas tarde ya no necesito desplazarse personalmente en su búsqueda, pues al enterarse los pobladores que Don Manuel estaba en el pueblo, le acercaban los instrumentos y piezas de música variadas al lugar donde este se hospedaba.
Fue así que en uno de sus viajes a la Provincia de Mendoza, le ofrecen un clavicordio de caoba de la época colonial, instrumento que adquiere, embala y envía a Buenos Aires en el estado en que se encontraba. Tiempo después, retornado de aquella provincia, desembala el objeto adquirido y procede con una detallada revisión, notando que necesitaba pequeñas reparaciones para quedar en óptimo estado.

Abocado a esta tarea como simple aficionado y luego de haber desarmado parte de su estructura de caoba, encuentra en el fondo interior del instrumento, volcados a modo de perdidos, una variedad de partituras musicales antiguas, así como otra gran variedad de manuscritos sobre partituras de grueso hilo, algunas de ellas con marcas de agua de 1813, donde se plasmaban estudios diversos y practicas iniciales de teoría y solfeo de la música.
De modo es, que gracias a la afición coleccionista de un inmigrante español, se logra recuperar de la perdida u olvido accidental, el origen cultural de nuestra música nacional, y con ellas la verdadera historia de músicas simples y artistas desconocidos, piezas sin grandes riquezas musicologícas comparativas con otras de igual periodo procedentes del continente europeo, pero enteramente nuestras…!

Aquellas que inicialmente fueran tocadas en salones y tertulias, donde se discutía en susurros la revolución, aquellas que probablemente llevaran las Bandas de los Regimientos N°8 y N°11 de San Martin durante las campañas libertadoras de Chile y Perú, vitoreadas, oídas y danzadas durante las antiguas retretas al aire libre, aquellas que enriquecidas por nuevos caudales musicales e incrementadas por el profesionalismo adquirido de sus músicos, terminaron diseminándose por Latinoamérica como sinónimo de una nueva identidad cultural, gestada en los orígenes de la libertad de expresión de nuestro pueblo, que inexplicablemente y desde su descubrimiento; jamás han tenido la oportunidad de ser presentadas públicamente como merecido reconocimiento a la historia cultural mas antigua en nuestras manos como patrimonio de todos los argentinos.
Resulto necesaria la intervención de un gringo para que el Estado las declarase Documentos Acervo, necesitamos la inquietud de otro para hacerlas conocer..?


1ra. Entrega Manuscritos Musicales Historia de su Hallazgo.
Historia Conformada:
Redacción: Inicial del suscripto.
Relatos: Directos del último descendiente de Manuel Rubial.
Diario La Razón Fecha Martes 19 de Septiembre de 1916 (Necrológicas) Fallecimiento de Manuel Rubial.
Comentarios: De Isabel Aretz Diarios La Nación Años 1950 – 1951
Medios: Diario La Nación Originales obrantes en mi poder, publicados en el sitio del evento.



Alfredo Alberto Carbano
Organización Bicentenario 2010
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